Cada vez más acciones en contra de CCO (caso de Eugene Mason)
ha borrado la línea entre la función tradicional de asesoramiento de los
oficiales de cumplimiento de aquellos con funciones de control, que son
funciones reservadas a la alta administración.
De los casos en cuestión la responsabilidad por la actividad
de supervisión de los oficiales de cumplimiento parece extenderse a toda la
organización. Haciendo surgir a unos atajadores de la responsabilidad surgida
por la negligencia de los principales pese a las precauciones que se pudiesen
tomar.
En el término medio de estos dos criterios extremos, se
podría aplicar el criterio de la regla del buen hombre de negocios, bajo la
cual el Sr. Masón no hubiese recibido sanción por haber actuado de buena fe y
con razonable diligencia, a diferencia de Wolf que debería haber sido
sancionado por no haber obrado con ninguno de los referidos criterios.
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